viernes, 18 de mayo de 2012

Cooperación (ante) la emergencia y humanismo

Mate Temático del 12 de Mayo de 2010


Lectura disparadora:Solidaridad y poder comunicativo: La praxis de la libertad en la filosofía política de Hannah Lendt Autor: Carlos Kohn W.


Solidaridad y poder comunicativo:
La praxis de la libertad en la filosofía política de
Hannah Arendt

Carlos Kohn W.

I. PROLEGÓMENOS
El rumbo de la sociedad y sus transformaciones depende, en gran medida,
de ideas y valores que la gente recibe por tradición, o como resultado del
encuentro con lo nuevo. Las maneras de sentir y expresar, o no, lo que se siente, están ciertamente ligadas a criterios que predominan en un marco cultural y en un tiempo determinados, forman parte de nuestra Weltanschaung y se convierten en el prisma a través del cual apreciamos la realidad y nos amoldamos a ella. Sin embargo, no constituyen pautas rígidas ni definitivas. A veces cambian con bastante celeridad; otras, pueden permanecer casi estáticas durante siglos. Pero nunca son inmóviles o inamovibles. Influyen siempre en el ritmo de los tiempos y en el grado de permeabilidad social y personal que estamos dispuestos a recibir de enfoques diferentes a los propios.
Vivir de acuerdo a estructuras mentales y sociales ya consolidadas confiere sosiego y reduce ciertos riesgos, pero no nos prepara para encarar los
cambios inevitables ni para disfrutar la inspiradora incertidumbre que nos
impulsa a navegar en procura de horizontes desconocidos. La placidez con-duce al quietismo. Este genera desgaste; el desgaste, tedio, vacío existencial
y parálisis; la parálisis, frustración; esta última produce resentimiento, resis-tencia al cambio y a quienes lo promueven. No cambiar embota la capacidad
creativa. Donde no hay creación se degrada la vocación humana de soñar,
proyectar, arriesgarse, añadir vivencias profundas e insospechadas al pasaje
del hombre por el mundo. La rutina cómoda, pero deteriorante de la existen-cia, marchita la esperanza y ahonda la distancia entre el hombre y su libertad.
Esta alienación se retroalimenta entre los miembros de la sociedad provocan-do su crisis y colapso. Se experimenta la amarga sensación de que la vida
carece de significado y que la persona debe conformarse con intentar cubrir
sus más elementales necesidades como ser vivo.
Por ello, la facultad de cambiar es importante. Tiene que ver con nuestra
capacidad de asumir nuevas orientaciones para proceder a modificar pensa-mientos y opiniones, conductas y perspectivas ya caducos. Empero, no siem-pre es necesario destruir esquemas vigentes. A veces basta con incorporar
juicios, ideas o ideales que se suman a los que ya tenemos. Sea cual fuese el
caso, para que el cambio sea asimilado positivamente y la praxis humana continúe enriqueciéndose, se requiere, hoy más que nunca, que se afinque con fuerza el sentimiento de  solidaridad , entendida ésta como la aceptación irrestricta de que tenemos una responsabilidad colectiva y co-participativa, capaz de generar innovaciones indispensables para una transformación significativa de la vida humana. Solidaridad que debe ser introyectada en la personalidad de los individuos para que éstos aprendan a asumir el deber de compartir un destino común con  los Otros .
En el marco de este acercamiento a la idea de solidaridad, George Herbert
Mead fue uno de los primeros en reflexionar acerca de la condición de uni-versalidad que hace posible la comunicación, cuando arguye que la participa-ción, en un universo simbólico común, toma cuerpo cuando el  Yo aparece
dentro de la perspectiva del otro generalizado; cuando es percibido como un
Nosotros y asume el rol de producir intersubjetividad 1. Al  reconocerse dentro
de la interacción social —y ya no desde la involuntariedad del proceso de
socialización— el sujeto asume la  responsabilidadde ser parte integrante de
un espacio cívico común, con el fin de actuar, dentro de esa esfera comunica-tiva, sobre el otro generalizado, en aras del beneficio mutuo; de mejorar la
calidad de vida de los participantes de su comunidad. Este acto de reconoci-miento constituye, por ende, la auténtica asunción de una postura moral por
parte de los sujetos involucrados.
De un modo radical, la acción comunicativa consiste —según Gadamer—
en: «este mantenerse abierto hacia el otro, hacia puntos de vista distintos y
más generales», en la posibilidad de trascender la inmediatez del presente y
adentrarnos en la comprensión de nuestra propia historicidad. «Comprende
—añade Gadamer— un sentido general de la mesura y de la distancia res-pecto de sí mismo, y, en esta misma medida, un elevarse por encima de sí
mismo hacia la generalidad»

El Artículo sigue se lo puede bajar en el sitio La Información Negada

https://sites.google.com/site/lainformacionnegada/Home?pli=1


https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=sites&srcid=ZGVmYXVsdGRvbWFpbnxsYWluZm9ybWFjaW9ubmVnYWRhfGd4Ojc1N2JhYmE1ZjBjY2Y4YzU

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